La pasión según... Uno mismo - Javier Navarro Marin - Marketing Córdoba / Lucena / Puente Genil
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La pasión según… Uno mismo

La pasión según… Uno mismo

La pasión según… Uno mismo

Si Mel Gibson hizo su versión de la pasión como una película (véanla con el estómago vacío, háganme caso, es por su bien), esta es la mía, que no puede estar más alejada en cuanto al significado de la palabra, que cada uno coge el diccionario por donde quiere…

¿Es usted apasionado o un trozo de piedra fría e inerte? Hombre, vendido así… No conozco a nadie que te conteste que prefiere ser un “canto rodado”… Pero ahora que caigo… Eso de canto rodado, en el idioma de Shakespeare me suena a una banda de música, que otra cosa no sé, pero apasionados se les ve un rato…

 

Y para aclarar un poco la metáfora: el nombre del grupo podría venir de una frase hecha (“A rolling stone gathers no moss”), que vendría a decir, en una traducción todo lo libre que ustedes quieran, pero muy descriptiva: que “las piedras que se mueven no acumulan musgo”… Dicho así igual ya les va motivando más ser piedras, eh!

 

Cuesta definir, pero todos sabemos cuando algo está hecho con pasión... Porque ¡nos encanta! Clic para tuitear

 

Juegos de palabras aparte, ¿podríamos decir sin pestañear qué es pasión y qué no? Igual los más ágiles sí, pero estoy seguro que a muchos nos puede costar unos segundos cuando menos… Lo que no nos cuesta nada, es distinguir si algo está hecho con pasión o no…Sobre todo por que nos encanta… Y es que todos llevamos un “pasionómetro” dentro, pero nos hemos acostumbrado a sólo consumir la pasión debidamente definida, etiquetada y encorsetada dentro de nuestro “eje de referencias”.

 

 

Me explico, que si no… igual me “autoapasiono” más de la cuenta y nada más que me entero yo de que lo estoy haciendo.

 

Cuesta definirla pero la vemos a la primera, si queremos verla, claro… Si nos quitamos de encima tanta definición vehemente de marca blanca, si en lugar de dedicarnos a ver si lo que hace el de enfrente casa con lo que dicen nuestros “apuntes” que tiene que ser… Si nos quitamos las gafas polarizadas y miramos (que no, vemos) sin nada en medio…

 

La pasión se refleja en los ojos… Hablaba aquel boxeador del cine, de “la mirada de tigre” (no me puedo creer que cite a este tío en una columna, pero si todos lo reconocemos, por algo será); pues en esa mirada, en esos ojos inyectados en llamas que vemos en los que realmente viven lo que hacen…

 

 

En el gesto del que cada mañana se levanta a correr (y no precisamente la cortina para seguir durmiendo), o quien acude al gimnasio cuando lo que apetece es darse una tregua en el sofá… O en quien dedica hora tras hora, sin pesarle un gramo, a llevar su idea a la realidad, cueste lo que cueste… O en quién hace los kilómetros que toquen, adelanta el trabajo que sea o cambia las citas que hagan falta, para ver a quien más le apetece después de un día duro…

 

Pasión = amor, afectividad, cariño, sonrisas... ¿Esta seguro? Clic para tuitear

 

Si preguntamos en la calle por alguien que sienta pasión, nos describirán gente llena de ilusión, de amor, de cariño, de afectividad, de sonrisas… Y con todos mis respetos, a mí eso me recuerda más a una latita de melocotón de esas del supermercado en pack de tres indivisible: con un contenido blandito, azucarado y algo empalagosete, que rebosa almíbar nada más abrirlas, pero que tienes que meterte unas quince entre pecho y espalda para que te llene un poquito… Casualmente igual que algunas personas…

 

Supongo que depende del gusto de cada uno, pero igual tiene su puntito quien se identifica más con el Gari o el Wasabi, ya saben: esas tiritas rosas y esa pasta verde que ponen junto sushi y que puedes reconocer al que ha tomado más de la cuenta, porque sencillamente se le oye hervir por dentro, por mucho que pongamos carita de “está muy bueno y yo soy un tipo duro”… No engaña a nadie, se te están cayendo dos lagrimones como puños, “machote”… Pero eso tan duro, tan fuerte, bien complementado, te hace sentir vivo y disfrutar más de ese pedacito de pescado crudo con arroz hervido… Que no le digo yo que no sea sano, pero reconózcanme que apasionado, lo que es apasionado…

 

 

Señores, la pasión tampoco tiene necesariamente tiene que ver con la entrepierna, aunque no se puede negar que es una manera francamente divertida de darle un buen uso… La pasión se ve, como le digo, un poco más arriba, en cómo se respira, en cómo se aprieta el puño cuando faltan fuerzas, en cómo se aprietan los dientes, en cómo se frunce el ceño cuando hace falta o se ilumina la mirada cuando es de verdad…

 

 

No es más apasionado quien más dice sentir con esas pequeñas cosas de las que llena su vida… Amigo, la pasión no se cuenta, se ve, se siente, se percibe… Y si usted se deja, hasta se contagia, así que si nos cruzamos por la calle… Míreme a los ojos, a ver qué se asoma

 

 

 (publicada en prensa y radio: 2015)

 

Comentario anexo:

Jo… a esta le tengo un cariño especial… La disfruté y me recuerda a un momento interesante… La firmaría íntegramente.

Gracias por leerme!

Javier Navarro Marin

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